Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

miércoles, 12 de enero de 2011

El Arbol Desorientado

foto: Licda. Norelys Rivas




VIVE Con Plenitud TU LIBERTAD (El Árbol Desorientado)
Rolando Sánchez España
Socio Director

Una conferencia de reflexión para vivirse en familia:

Un joven roble en crecimiento, rodeado de distintas especies, observaba lo que cada uno le
daba a ese espacio tan verde y lleno de vida, sin embargo el se sentía menos que los
demás, quizás por sus ramas, por su forma, por su imagen. Quería tener el color que los
demás tenían. Inquieto por su realidad empezó a indagar como iniciar el cambio, todos le
sugirieron sus mejores opciones; sin embargo no funcionaba nada, al tiempo, cada uno le
compartía sus propias estrategias:
Lo que te falta es concentración, le decía el manzano: “Si realmente lo intentas, podrás tener
sabrosísimas manzanas, ¡ve que fácil es!”…
“No lo escuches, exigía el rosal. “Es más sencillo tener rosas y ¡ve que bellas son!” Y el árbol
desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se
sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del
árbol, exclamó: “No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos
seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución”.
“No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tú mismo, conócete... y
para lograrlo, escucha tu voz interior.”´
Y dicho esto, el búho desapareció.
“¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?...” Se preguntaba el árbol desesperado,
cuando de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin
pudo escuchar su voz interior diciéndole:
“Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera
porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar
cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje...Tienes una misión: ¡Cúmplela!”
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual
estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo
entonces el jardín fue completamente feliz.
Seguramente te ha tocado observar en tu alrededor lo mismo, cuántas personas quisieran
ser algo distinto que no se permiten reconocerse a sí mismos, tampoco crecer, ¿Cuántos
serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?... ¿Cuántos serán rosales que por
miedo al reto, sólo dan espinas? ¿Cuántos hombres que no saben sonreír? ¿cuántas mujeres
que han perdido su sensibilidad? ¿cuántos niños que les han robado sus sueños?
En la vida, tenemos una responsabilidad que cumplir y un espacio que oportunamente
debemos cubrir. Los resultados son nuestros, evita que alguien te impida conocerlos y
saber compartir tu esencia. Al final de todo camino, los resultados serán la diferencia,
comparte tu virtud y tu talento, seguramente también los primeros pasos que para muchos
es difícil de tomar. Tu esencia jamás debe de perderse, vive para ser testigo de tu ejemplo y
da los pasos hacia tu cumbre…

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