Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

viernes, 21 de enero de 2011

Internacional. Cifras Alarmantes... De Tulio Astudillo

Hace unas décadas, Chile ostentaba el primer lugar en las estadísticas de maltrato infantil a nivel mundial. Un alto porcentaje de nuestros niños había sido agredido de una forma u otra y se hacía poco o casi nada por resolver esta infamante situación.
Parecía que la cultura del "cachuchazo", término maldito que se acuñó por mucho tiempo en nuestros hogares, era una forma "respetada y aceptada" de educar a los más pequeñitos o de enseñarles a cumplir con tal o cual obligación.
Los correazos, las palmadas en la cabeza, los varillazos en las piernas, el dejarlos sin comer, el encerrar a los niños en su habitación, el humillarlos o el burlarse de ellos en presencia de sus pares o de sus familiares, sigue siendo una práctica común.
La UNICEF ha lanzado una terrible voz de alerta, dando a conocer que Chile muestra el 75% de niños maltratados y que muy poco se ha hecho hasta el momento para cambiar esa cifra negra y vergonzosa.
Hace unos pocos días supimos de la muerte de un pequeñito que pereció calcinado, encerrado en su casa mientras su madre había ido a celebrar las fiestas de Año Nuevo. Otros han sido llevados de emergencia a los establecimientos de primeros auxilios, con signos claros de haber sufrido brutales castigos.
Las estadísticas han mostrado una leve disminución en este verdadero crimen contra una personita frágil, incapaz de defenderse, impedida de reacción y sujeta a los infamantes tratos de sus propios progenitores.
La violencia, método aplicado por los padres para intentar corregir a sus hijos, no ha logrado sus objetivos. Por el contrario, ha desarrollado personas con baja autoestima, vengativas, con sed de repetir en otros inocentes los mismos estilos de agresiones contra sus propios hijos.
De padres golpeadores, surgen hijos golpeadores.
La sociedad debe decretar un estado de alerta máximo para denunciar estos hechos y no tener que reaccionar como testigo presencial y no activo ante hechos consumados.
Vivimos en un mundo globalizado, con acceso fácil y directo a redes sociales que acercan los centros de protección de los infantes y de los adolescentes. A la vez, se cuenta con números telefónicos directos para comunicar de inmediato cuando se sospecha que un niño es maltratado o agredido.
Podemos darnos cuenta de que un niño es maltratado si presenta señales físicas como quemaduras, magulladuras múltiples, moretones, llagas, lesiones, fracturas sin curar, cicatrices y otros.
También existe maltrato o descuido si el niño va sucio, mal presentado, desaseado, con piojos o sarna. Se refleja este mal en el retraimiento, tartamudez, aparente agresividad, recelo o miedo al entorno.
Hay muchos síntomas, como el hambre excesiva, llanto espontáneo, depresión, conductas extrañas, faltas injustificadas a la escuela, pocos deseos de regresar a casa y mucho más.
Cada cual debe asumir la responsabilidad de ayudar a que Chile salga de este récord que empaña nuestra civilización y nos muestra como animales salvajes y entes primitivos.
"No permita que nadie vuelva a maltratar a un niño".

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