Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

viernes, 25 de marzo de 2011

¿Cómo saber que nuestro hijo está en contacto con la pornografía?*


Psic. Anaís Barrios Flores

Como es sabido la pornografía corre con facilidad por distintos medios: televisión por cable, internet y piratería audiovisual, asimismo se traspasa desde teléfonos celulares y correos electrónicos, lo que permite que la exposición hacia material pornográfico y la adquisición de éste resulte cada vez más frecuente en niños y adolescentes. Esto constituye un factor de riesgo que debe ser considerado en el ámbito de la educación sexual por padres y maestros, pues estar expuesto precozmente a conocimientos e información sexual puede conllevar a una percepción distorsionada de la sexualidad y a una curiosidad temprana cargada de mucha angustia, incertidumbre y confusión.

Precisamente esta angustia, incertidumbre y confusión son los movilizadores de conductas verbales y físicas que representan las señales para descubrir o sospechar que nuestro hijo está siendo expuesto o recibe información de tipo pornográfica o sexual.

Cuando un niño o niña de un momento a otro se torna agresivo/a y ansioso/a, su comportamiento es sexualizado manifestando conductas y juegos sexuales inapropiados para la edad, se masturba de manera compulsiva, agrede sexualmente a otros niños, adopta una conducta seductora, expresa conocimientos inadecuados para su edad y hace preguntas que revelan conocimientos sobre sexo o manifiesta pudor o rechazo excesivo de manera repentina a conductas sexuales cotidianas como abrazos y besos entre los padres o familiares está presentando comportamientos indicadores de que ha estado cerca o ha tenido contacto con pornografía o información similar.

Muchas veces suele ser difícil para los padres aceptar este tipo de experiencia con su hijo, pero si se mantienen al margen por miedo, sin hacer nada, aunque sospechen, pueden perjudicarlo considerablemente en su vida y desarrollo sexual.

A penas observemos algunos de estos comportamientos debemos buscar la orientación y atención de un especialista para afrontar la situación de la manera más favorable, previniendo el aumento de la ansiedad y confusión en el niño, así como la posterior autorepresión sexual, el inicio temprano de relaciones sexuales o una percepción llena de tabúes y prejuicios.

Dentro de la prevención los padres podemos evitar esta situación, manteniendo bloqueo de canales por cable, monitoreando constantemente las páginas web que suele visitar nuestro hijo y sobretodo educándolo desde pequeño sobre lo que es la sexualidad y las relaciones personales sanas.

Resulta crucial ayudarles a desarrollar una conciencia crítica sobre la sexualidad, que sepan sobre los comportamientos saludables de la misma, sobre la privacidad, la intimidad, el afecto, a saber esperar a conocer más y, a conocer su propio cuerpo y aprender a respetarlo así como respetar el cuerpo de los otros. Para ello, debemos ser abiertos y sinceros, manteniéndonos informados, estableciendo una comunicación segura y ofreciéndoles una información ajustada a su capacidad de compresión.

Actuar a tiempo y con la ayuda de un especialista es la mejor alternativa para proteger la salud psicosexual de nuestro hijo. Pero lo más importante es prevenir.

psic.anaisbarrios@gmail.com

*Este artículo fue publicado en marzo 2009 en la sesión Prensa y Escuela del Diario Regional El Carabobeño, para esta publicación fue ampliado.

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