Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

miércoles, 9 de marzo de 2011

Maltrato y depresión en los niños, ¿algo nuevo?

Autor: Gustavo Román Rodríguez M.D.

La depresión está alcanzando proporciones casi epidémicas y se propaga con mayor rapidez entre la gente joven. El reconocimiento de la depresión infantil como un fenómeno clínico de nuestro tiempo se podría atribuir al creciente conocimiento de la infancia y del potencial psicológico del niño para percibir, pensar y sentir; y a los cambios recientes en la condición humana del niño que se reflejan en los métodos de crianza, en las actitudes de los padres y en el peso que ejerce la depresión de los adultos sobre la órbita inmediata del niño.

Los estudiosos se preguntan si la depresión infantil es algo que se encuentra desde tiempo atrás entre nosotros y de lo cual hemos tomado conciencia de repente, o si se trata de algo nuevo y perturbador que se ha introducido en la situación humana.

El hecho de que a la infancia se le haya concedido un lugar en la existencia durante largo tiempo, no presupone que haya tenido siempre la categoría de la más importante fase del desarrollo humano que se le reconoce en nuestros días. Realmente cuanto más atrás nos remontamos en la historia, más bajo es el nivel de atención que recibía el niño, y aumentaba la probabilidad de que se le matara, golpeara, aterrorizara o sometiera a abusos sexuales. El asesinato y el abandono de los niños prevalecieron a lo largo de la antigüedad hasta el siglo IV, y aún en el XIV muchos padres ponían a sus hijos al cuidado de niñeras no para que los amamantaran, sino para ocultarlos, para que los abandonaran a la intemperie o para que los vendieran como esclavos.

Durante la Edad Media, no hubo al parecer lugar para los niños. En la práctica el niño no era una persona. Se le definía como alguien que todavía no era un adulto y cuya única importancia residía en la probabilidad, bastante incierta por las elevadas tasas de mortalidad infantil, de llegar a convertirse en adulto. Después del Renacimiento las clases superiores tendían a considerar al niño como un juguete cuya ingenuidad y gracia eran una fuente de diversión para los adultos.

Durante el siglo XIX siguió la tónica de golpear a los niños y de abusar salvajemente de ellos, hasta que finalmente los gobiernos europeos intentaron por vez primera legislar sobre el infanticidio y el maltrato infantil. Las cosas empezaron a cambiar de una manera radical con la aparición de Rousseau gracias a su tenaz insistencia en que debía considerarse al niño como tal y no como un adulto en miniatura. Desde entonces se iniciaron los estudios acerca del comportamiento infantil, y del impacto emocional que generan el abandono y el maltrato. Mucho se ha avanzado, y sin embargo existe una creciente resistencia entre los adultos jóvenes de nuestra sociedad a comprometerse con la crianza y educación de los hijos, y, además, las cifras de maltrato infantil no ceden.

Tal vez sea especulativo que ésta sea la evolución histórica del fenómeno depresivo, pero todas las proposiciones que ubican la depresión infantil en los diversos eventos de su desarrollo, la influencia del entorno familiar, las relaciones con los padres especialmente durante el proceso educativo, y la calidad de los afectos recibidos, pueden ayudarnos a explicar la presencia de este trastorno que crece cada día más dentro de la población infantil.

Fuente: http://www.cronicadelquindio.com/noticia-noticia_opinion-seccion-opinion-titulo-maltrato_y_depresion_en_los_ninos___algo_nuevo_-op-3344.htm

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