Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

lunes, 18 de abril de 2011

Más y mejor tiempo en familia


«Estamos ante la primera generación de adultos y de padres más involucrados, más conscientes y más deseosos de darle lo mejor de sí a sus hijos. Pero, en ese proceso, hacemos tantas cosas para y por los hijos, que no nos relacionamos con ellos como personas», señaló la especialista.

Fuente: Catholic.net.

"Concretamente en el hogar vemos con mucha frecuencia cómo papá pasa la mayoría del tiempo conectado al televisor o a la computadora, mamá al teléfono, los hijos mayores chateando en Internet, los menores jugando con videos.

Cada uno “conectado” a algún aparato, pero “desconectado” de sus seres queridos y obviamente allí queda un vacío enorme, que se llama soledad afectiva".

De esta manera la socióloga y educadora Angela Marulanda explicó que el ajetreado ritmo de vida moderno implica que en muchas ocasiones los padres no puedan dedicar suficiente tiempo a la familia.

Entrevistada por un importante canal internacional de noticias, Marulanda hizo una distinción entre “estar solo” y “sentirse solo”.

«La soledad afectiva —dijo— no corresponde a la soledad física necesariamente y son muchísimos los niños que cada vez más “están” siempre con alguien pero “desconectados” de alguien».

«Estamos ante la primera generación de adultos y de padres más involucrados, más conscientes y más deseosos de darle lo mejor de sí a sus hijos. Pero, en ese proceso, hacemos tantas cosas para y por los hijos, que no nos relacionamos con ellos como personas», señaló la especialista.

En esa línea constató que «son muchas las actividades, los trabajos, los deportes, los juegos, las oportunidades que se les están dando a los niños, que obligan a los papás a estar corriendo para allá y para acá con ellos, haciendo cosas, trabajando más, luchando más, esforzándose más para poder costear todo esto y por lo tanto no están, no disponen de esos espacios sagrados (sin ninguna clase de agenda ni presiones), que son donde se gesta la conexión afectiva con ellos».

Para analizar nuestra familia

Esta forma moderna de “soledad afectiva” afecta a toda la familia, pero principalmente a los niños que necesitan, para su desarrollo integral, la atención, el cariño y la presencia activa de padre y madre.

¿Qué puede indicarnos que un niño o adolescente está siendo víctima de este tipo de soledad? Angela Marulanda comenta que las reacciones de los niños ante estas situaciones son tan distintas como sus personalidades, pero básicamente podríamos hablar de varias reacciones típicas.

Una de ellas, por ejemplo, los niños que son muy huraños, distantes, que no se quieren conectar con nadie. Es su forma de no arriesgarse a sentirse solos.

«Otros niños reaccionan con mucha ira y con violencia. Y es la forma en que manifiestan la rabia y la ira que les da el sentirse tan solos, tan desprotegidos», dice la educadora.

Añade también que «sobre todo los pequeños, tienden a aferrarse mucho a las personas adultas que los acompañan, profesores, niñeras, etc. y quieren estar constantemente abrazados y conectados físicamente con estas personas, porque precisamente se están sintiendo muy solos».

«Y otros, quizás los más frecuentes, demandan constante atención. Los padres no pueden dejarles un minuto porque si no el niño inmediatamente manifiesta su ira y esto es signo de que no está sintiendo esa compañía mas profunda de sus padres, esa compañía, esa conexión a nivel del corazón».

“Estar” con ellos es más importante que “hacer cosas” para ellos.

¿Qué le podemos recomendar a aquellos padres cuyos trabajos les dejan poco tiempo para compartir con sus hijos?

«Es mejor —responde Marulanda— dejar a un lado tantas actividades y limitarnos a unas pocas, darles poco pero bueno, para tener esos espacios en el hogar que nos permitan compartir el tiempo con los hijos, estar con ellos, no hacer cosas para ellos ni con ellos, sino estar con ellos».

En este sentido la especialista considera que el almuerzo o la comida en familia es muy importante para el bienestar de los niños: «que la familia coma unida, que estemos todos a la hora de la comida juntos compartiendo».

Además aconseja que la hora del almuerzo no debería ocuparse en darles clases de buenos modales en la mesa, y es importante que tampoco estemos acompañados por un televisor.

Para reforzar este consejo, Marulanda citó un estudio «que ha demostrado que los adolescentes que tienen menos problemas de droga y uso de alcohol, que tienen mejores relaciones sociales y que tienen mejores resultados académicos, suelen ser niños en cuyos hogares, todos comen unidos».

«Creo que lo más importante es “desconectarnos” de tantas cosas, para “reconectarnos” al corazón de nuestros hijos, esto nos garantizará que serán personas equilibradas, sanas y posiblemente felices», concluye la educadora.

La familia en frases urgentes de Juan Pablo II

"Al ser humano no le bastan relaciones simplemente funcionales. Necesita relaciones interpersonales, llenas de interioridad, gratuidad y espíritu de oblación. Entre estas, es fundamental la que se realiza en la familia: no sólo en las relaciones entre los esposos, sino también entre ellos y sus hijos", (Jubileo de las Familias, 2000).

.:"Nosotros debemos estar atentos... el bienestar de los niños debe siempre estar primero... Un niño siempre deberá ser protegido y educado en el seno de una familia que tenga una madre y un padre", (Jubileo de las Familias, 2000).

.:"Queridas familias cristianas no olvidéis que la oración en familia es garantía de unidad en un estilo de vida coherente con la voluntad de Dios", (Encuentro Mundial de las Familias en Manila, 2003).

.:"La causa de la familia dignifica al mundo... Hay que luchar por esa causa para asegurar nuestra felicidad, el futuro de la familia humana", (Encuentro Mundial de las Familias en Río de Janeiro, 1997).

.:"Las sociedades que se desinteresan de la infancia son inhumanas e irresponsables, y los hogares que no educan integralmente a los propios hijos, que los abandonan, cometen una gravísima injusticia de la que deberán dar cuenta ante el tribunal de Dios". (Encuentro Mundial de las Familias en Río de Janeiro, 1997).

No hay comentarios:

Publicar un comentario