Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

miércoles, 10 de agosto de 2011

Maltrato infantil


Maltrato infantil

05 DE AGOSTO DE 2011

Mucho se habla de los conflictos intrafamiliares, donde el padre golpea a la madre y a los hijos, la madre se desquita con la prole, y los hermanos mayores ejerciendo su derecho de primogenitura disciplinan a golpes, o castigos especiales a sus hermanos menores; todo un desastre familiar; ¿qué puede esperarse socialmente de una familia de este estilo?

El tema es extenso y solo enfocaré mis apreciaciones sobre las consecuencias funestas a futuro, cuando el hijo, independiente del genero, es sometido a presiones sicológicas de distinto orden que poco a poco van minando su autoestima, su credibilidad, su seguridad, llevándolo a estados de verdadera angustia y pánico, con ideas de fuga y así escapar del medio hostil que lo abate, buscando un lugar donde sea más comprendido, menos agredido sicológicamente y posiblemente escuchado, dándole la importancia que tiene; esto, cuando el niño tiene una edad capaz de discernimiento y le han copado su tolerancia; no así, a más temprana edad, cuando el miedo ante un progenitor duro, y autoritario irracional, lo colocan en una posición de sometimiento incondicional, so pena de mas castigos que supuestamente son para formarlo como persona de bien.

La agresión sicológica del menor puede ser abierta, pero muchas veces lo es imperceptible para el agresor, mas no para quien la recibe. Frases dichas delante de hermanos, o hermanas tales como: Eres la más linda de mis hijas, la más inteligente, la de mejor cuerpo, la más ordenada, por eso te quiero más que a las demás, no son lo más adecuado; se hiere de pronto sin ser ese el objetivo. Sucede igual cuando de varones se dice: Eres mi vivo retrato, audaz, inteligente, tanto que los demás no parecen ser mis hijos. No se quiere ofender, pero el efecto sicológico es deletéreo, especialmente a edades tempranas cuando el cerebro capta y almacena toda clase de estímulos.

Si uno de los progenitores media como moderador, de pronto el impacto no es tan severo, pero de todos modos ha creado resentimientos que tarde que temprano se van a manifestar en la personalidad y comportamiento ulterior, al punto que muchos hijos rechazan a los padres, o, a uno en especial, que es de quien reciben los agravios .

Se olvida que los hijos van creciendo y se vuelven críticos, ven defectos, se cuestionan sobre si realmente son amados, porque notan que el amor en público es distinto al que se recibe en privado. Se le miente cuando no se le cumplen las promesas, o no se les responde acertadamente a sus preguntas, aduciendo el solo argumento de que son solo unos niños.

Muchas veces se los considera y se les da entender que han sido solo un problema en su vida, que son los generadores de todos los conflictos, sin detenerse a pensar, que el niño posiblemente solo es el chivo expiatorio de un conflicto psicológico latente, que si nos atenemos a las estadísticas radica seguramente en una condición de abusados psicológicos en su misma niñez y por tanto ameritan ayuda profesional, pues en realidad el problema no está en el niño abusado psicológicamente, sino en el abusador. Si se cambia de óptica y de actitud, de pronto se cambian los resultados a futuro, y el rechazo no se vuelve de por vida.

Fuente: laopinion.com.co.

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