Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cómo educar a los hijos en un mundo de crueldad y violencia. 2ª parte. Por Monseñor Martín Dávila

Cómo educar a los hijos en un mundo de crueldad y violencia. 2ª parte. Por Monseñor Martín Dávila / Esta es la 2a parte de una serie de escritos, que tiene como finalidad de analizar los diferentes factores familiares, escolares, neurológicos y ambientales que producen... ...conductas agresivas y violentas en los niños y los jóvenes. Y además, orientar a los padres de familia con ideas prácticas para prevenirlas y formar hijos responsables, tolerantes y compasivos y menos violentos y crueles. En la antigüedad pagana de los griegos y los romanos consideraban a los niños como seres humanos no terminados. Incluso se alentaba la venta de niños y el abuso infantil. Aristóteles describía que la mayoría de los niños morían en los primeros siete días de vida, por abandono y descuido. Pero, mientras que en el paganismo romano los niños deformes o considerados débiles eran objeto de infanticidio, en nuestras sociedades actuales afortunadamente ha cambiado esta situación. Hoy, su fragilidad, inocencia, debilidad no hacen sino el efecto contrario a la de los antiguos paganos: los padres se desbordan en apoyo y protección hacia sus hijos. Esa candidez e inocencia no provocan sino ternura, y una disposición de los adultos (en especial de los padres) para protegerlos. Pero tal inocencia, definida como un estado de pureza que parte de la inexperiencia y que le da al niño ese rasgo de “dulzura natural”, está en estos días amenazada como ya habíamos notado en el anterior escrito por fuerzas bien organizadas y con mucho poder y solvencia para ir pervirtiendo no sólo a la niñez sino también a la juventud con filosofías e ideas egoístas, materialistas y hedonistas, teniendo como principales armas a los medios de comunicación y la educación laicista ateísta y con ello produciendo los entornos explícitos de violencia y agresión. Basta sentarse unos minutos a la TV, o frente a la computadora para percatarse de cómo los programas de TV, o videojuegos y la Internet exponen a sus hijos a experiencias brutales de violencia. Y, ya sea por los efectos de esta exposición a escenas de violencia, o por otras causales emanadas también de la época que a sus hijos les ha tocado vivir, los niños de hoy presentan conductas violentas no vistas en igual magnitud que en épocas anteriores, al menos no por causas que no tuvieran que ver con problemas de tipo neurológico. Así, los niños, antes considerados como fuente de esperanza y alegría de la familia, parecería que en las últimas décadas esta percepción o sentimientos han dado un giro totalmente opuesto. Por ello, muchos padres de hoy en día suelen expresar desilusión, y se muestran desconectados, preocupados y hasta estresados por las conductas agresivas que sus hijos muestran no solamente hacia la familia sino, también, hacia la comunidad. Las quejas más frecuentes de este tipo que se escuchan de los padres son: “No sé qué hacer con mi hijo; no me obedece”, “Mi hija me grita, me insulta y hasta me pega”, En la escuela los maestros me dicen que mi hijo molesta a sus compañeros con apodos y hasta a abusado físicamente de ellos” “Recibo quejas de las vecinas y amigas de la cuadra de que mi hijo molesta a niños más pequeños ¿qué puedo hacer?. Los abuelos no son la excepción a este sentimiento: “Mis nietos son incontrolables; cuando llegan a casa destruyen los muebles” y “ Sus padres tienen miedo de llamarles la atención; parece que los niños son la autoridad”. Los maestros se expresan de esta manera: “Cada día los estudiantes están peor, faltan al respeto y no hay un mínimo de obediencia” y “Las estudiantes han cambiado enormemente: ¡cómo utilizan maldiciones y groserías con sus compañeros!; ¡cómo se insultan entre ellas y cómo se llevan físicamente con sus compañeros!. Estos niños y jóvenes no solamente son más groseros, demandantes y exigentes, sino además más violentos y crueles. Es más común escuchar en estos días a niños gritarles a su mamá: “!Te odio, eres una mala y no te quiero!”, o ver cómo se atreven a patearlas sin compasión para obtener un dulce; vemos adolescentes agredir verbalmente a sus compañeras o jóvenes maltratar físicamente a sus padres y abuelos para conseguir que les inviten una cerveza. Incluso hay quienes hay llegado a asesinar para apoderarse de un poco de dinero, o reconquistar a un amor perdido. (actualmente vemos como ciertos niños y jovencitas son utilizados por el Narcotráfico, de sicarios) TIPOS DE AGRESIVIDAD Y VIOLENCIA EN LOS NIÑOS. Los padres de familia frecuentemente confunden los sentimientos de cólera, enojo, agresión o violencia de sus hijos y no son capaces de diferenciarlos ni de discernir si son comportamientos aceptables o no. Algunos padres rechazan las demostraciones normales de furia que sus hijos demuestran frente a la derrota de su equipo de futbol, y por ejemplo, en cambio aceptan conductas inadmisibles de violencia física cruel que les manifiestan a ellos. Para ello, vamos a mostrar los diferentes comportamientos de agresividad y violencia que los niños pueden exhibir en sus trato e interacciones con diferentes miembros de la familia y sociedad. Cabe aclarar que, en casos especiales, no será suficiente la sola intervención de la familia para corregir los problemas de conducta de los niños, debido a que posiblemente no tienen un origen puramente educacional, sino psiquiátrico, para ello es necesario la intervención de un profesional de la materia, en la pagina web, www.psicoarea.org/dsmiv_1.htm, encontrará información de los trastornos que describe la American Psychiatric Association (APA). AGRESIÓN PERVERSA.- Esta incluye actos agresivos verbales y físicos hacia otros, hacia las cosas o hacia sí mismo. Este tipo de agresión implica también actos explícitos de violencia, como delincuencia, asalto y robo. Este tipo de agresión se mantiene en la familia con actos de confrontación directa verbal o física hacia los padres, hermanos o familiares. La mayoría de las veces ante estos actos delictivos quien los comete no presenta ninguna justificación ni se puede observar que sean consecuencia de alguna provocación sino solamente los realizan. Cuando el ataque es espontáneo, o bien cuando es planeado cuidadosamente, se define como agresión perversa. En barrio, en la esquina y en la escuela el niño es descrito como “peleonero”, y si persiste este tipo de conducta más allá de la adolescencia desarrollará numerosos problemas de adaptación social que pudieran llegar hasta el homicidio, robo o suicidio. AGRESIÓN REACTIVA Y PROACTIVA.- La reactiva es un tipo de agresividad no planeada pero que se da como respuesta a ciertas circunstancias o estímulos. Estos pueden ser reales o percibidos. Cuando un estímulo se presenta y el individuo lo percibe como perjudicial o peligroso, entonces su reacción es agresiva. En los niños se presenta enojo o una acción violenta como reacción ante una amenaza real o percibida. Por ej., cuando niño patea a la mamá porque no le da un dulce que desea o el jovencito que le grita a su padre porque no le da permiso de salir con sus amigos por la noche en días de escuela. Estos son niños con pobres habilidades emocionales, con problemas de control de los impulsos y con trastornos de adaptación y tolerancia. Y la proactiva es una agresión intencional y planeada para lograr una meta o dominar a otro niño o adulto. La persona que usa este tipo de agresión suele ser calmada y con altas expectativas de lograr lo planeado. Esto es típico en el hermano mayor que incita y provoca a sus hermanos pequeños para que “exploten” y los padres vean al mayor como victima de los hermanos menores y los regañen. La agresión reactiva es más común que aparezca y los niños exhiben más cualquiera de estos dos tipos de agresión que las niñas. AGRESIÓN DE PERTENENCIA O SOCIAL.- Esta se caracteriza por acciones intencionales de un niño hacia otro con el propósito de lastimarlo a través de su aceptación social o integración en un grupo de compañeros o amigos. El agresor influye para que otro u otros niños sean excluidos de un grupo de amistad. Este tipo de agresión es más característico en niñas de preescolar y primaria que en niños. Los niños que presentan baja autoestima y baja tolerancia social tienen una mayor predisposición en rechazar a sus compañeros y además tienden a ser más impulsivos y ansiosos que sus compañeros normales. NIÑOS “BULLIES”.- Este término, ya se había visto anteriormente y repito se le designa a la persona que abusa y maltrata física, verbal y emocionalmente a personas más débiles o indefensas. El niño bully es el que intimida, amenaza y arremete física o emocionalmente a niños más pequeños que no pueden defenderse por ellos mismos. Este tipo de conducta se caracteriza por comportamientos repetitivos agresivos que responden a una jerarquía de poder. La mayoría de estas conductas ocurren durante la primaria, secundaria y hasta la preparatoria y, aunque pueden presentarse fuera de contextos educativos, por lo regular ocurren dentro de la escuela. Los niños bullies no son solamente agresivos con sus víctimas más cercanas, sino también con otros niños y adultos. Presentan impulsividad, poca empatía y baja autoestima y por ello necesitan afianzar su identidad demostrando dominio en niños más débiles que no pueden defenderse. En los últimos años se ha observado, el aumento de este tipo de niños en las escuelas, llegando hasta un 40%. VIOLENCIA.- La agresión y los actos de violencia pueden estar relacionados pero no necesariamente son sinónimos. En la agresión el daño a otros ocurre en patrones de acción moderados. En cambio, la violencia incorpora acciones más crueles y sádicas como el robo, la violación y el homicidio. Sin embargo, los niños que presentan conductas agresivas a edades muy tempranas están en mayor peligro de cometer actos violentos. AGRESIÓN ESCONDIDA.- Las malas actitudes, como mentir, engañar, fumar, tomar o desobedecer, son acciones que violan las normas sociales convencionales. En el preadolescente y adolescente es común observar este patrón de conducta. Los niños que roban y mienten desde pequeños tienden a presentar conductas de delincuencia en la adolescencia. Y, en la mayoría de los casos, los padres actúan con incompetencia para disciplinar este tipo de comportamientos. TRASTORNOS POR DÉFIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIDAD (TDAH).- Este niño no necesariamente presenta problemas de conducta o agresividad, sino problemas de poca atención, hiperactividad e impulsividad, lo cual puede provocar problemas de adaptación social o académicos. Aunque los niños presentan con más frecuencia este trastorno que las niñas, en ambos aparecen los mismos síntomas y una problemática semejante. Un niño hiperactivo manifiesta un excesivo movimiento motor e impulsividad que pueden ser interpretados erróneamente como síntomas de agresividad o violencia. Loeber y sus colegas (1998), a través de un estudio longitudinal en Pittsburgh, E. U., encontraron que la familia y los factores familiares como (presencia, comunicación eficaz, disciplina y ternura) son fuertes predictores para disminuir y / o eliminar las formas de agresividad mencionadas. Espero en Dios que esta información les sea de suma utilidad a los padres de hoy, conscientes de este problema de la violencia y agresión en sus hijos, y que con ésta información y las posibles soluciones que en posteriores escritos expondremos, puedan servirles, y sobretodo con la gran ayuda de Dios podamos erradicar de nuestro entorno este dañino fenómeno que tanto lacera a nuestras familia y la sociedad entera. Fuente: http://www.tiempo.com.mx/notas/84412 Gran parte de este escrito fue tomado del libro “Hoy Tirano Mañana Caín” de Evelyn Prado M. Y Jesús Amaya G. Sinceramente en Cristo Mons. Martín Dávila Gándara Obispo en Misiones Sus comentarios a: obmdavila@yahoo.com.mx

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