Derechos, deberes y valores

Derechos, deberes y valores
El maltrato infantil atenta contra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes

sábado, 12 de noviembre de 2011

Disciplina o castigo

Foto: Licda. Norelys Rivas

Según la Iniciativa Global contra el Castigo Corporal de Niños, sólo 31 países han adoptado leyes que prohíben esa práctica en todas sus manifestaciones, tanto en el hogar como en los colegios, entre ellos España, Costa Rica, Chile, Venezuela y Uruguay Tara creció pensando que las nalgadas o un golpe en el brazo eran castigos normales por romper un plato o poner su música a un volumen demasiado alto. Nunca sabía qué podría alterar a su padre, y su madre nunca intervino, por lo que ella hacía todo lo posible para evitarlo, caminando en silencio cuando él estaba cerca. “No fue hasta que crecí y estuve fuera del techo de mis padres que supe que no era la normal”, dijo Tara, una consultora en relaciones públicas de 34 años, de Phoenix. Ella pidió que su apellido no se use porque ya no habla con su padre y teme llamar su atención. “Creo que a mi padre realmente no le importaba lo suficiente como para 'enseñarme' cómo ser, sino que trataba de evitar a base de golpes los comportamientos no deseados”. Mientras observaba el video de YouTube de la semana pasada de un juez de Texas golpeando a su hija, la mente de Tara vagó a una tarde hace más de una década, en su último año de preparatoria, cuando la idea de disciplina de su padre se convirtió en violencia. Durante mucho tiempo, los padres han usado nalgadas, azotes, manotazos o palizas para "corregir" el comportamiento de un niño. Pero a medida que las normas sociales evolucionan y más investigación sale a la luz en apoyo de métodos alternativos, la línea entre el "castigo corporal" y el maltrato infantil es cada vez más borrosa. La polémica salió a la luz pública la semana pasada, cuando el video de YouTube del juez golpeando repetidamente a su hija adolescente se volvió viral. El video es una presentación cruda de una niña llorando en una habitación oscura rogando a su padre para que deje de azotarla con un cinturón, y causó indignación generalizada. La hija, ahora de 23 años, dijo que publicó el video para hacer ver un aspecto a su padre, quien ella sentía que estaba en negación acerca de la forma en que la trataba hace años. William Adams, el juez local de Texas, enfrenta una investigación judicial por el incidente. No enfrentará cargos criminales debido a que el estatuto de limitaciones por el delito grave de lesión a un niño ya expiró. En un programa de la cadena de televisión CNN, el juez recibió apelativos como "sádico", "animal psicótico" y "loco" y varios expertos han pedido que el Departamento de Justicia investigue el asunto. La red social Facebook tiene ahora un grupo con más de 34 mil seguidores que pide la derrota del juez en las urnas el próximo año. Mientras, en la blogósfera abundan los mensajes a favor y en contra del castigo corporal. Los pocos que defienden al juez aseguran que no lo entienden y que no necesitan el permiso del Estado para criar a sus hijos. Según la Iniciativa Global contra el Castigo Corporal de Niños, sólo 31 países han adoptado leyes que prohíben esa práctica en todas sus manifestaciones, tanto en el hogar como en los colegios, entre ellos España, Costa Rica, Chile, Venezuela y Uruguay. En EU, el asunto queda en mano de los gobiernos estatales: en la actualidad 19 estados lo permiten en el seno del hogar y, de ellos, 11 lo aceptan también en los colegios, indica el grupo en su página de Internet. Según un informe de 2009 de la organización Human Rights Watch y la Unión de Libertades Civiles de EU, cerca de 250 mil niños fueron objeto de castigo corporal en las escuelas públicas en EU en el período 2006-2007, incluidos algunos alumnos con discapacidades. La Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU establece que los estados deben tomar todo tipo de medidas para proteger a los menores de "todo tipo de violencia física o mental, lesión o abuso, abandono o trato negligente, maltrato o explotación, incluyendo el abuso sexual". Hillary Adams ahora vive sola y la divulgación del vídeo no sólo demuestra que sus heridas no han cicatrizado, sino también que, al menos en EU, no siempre están las ideas claras sobre la diferencia entre "disciplina" y "maltrato" a menores. Castigas a los niños porque no quieres que lo hagan de nuevo, pero la fuerza física no les muestra lo que sí es correcto hacer, ni los educa sobre la mejor manera de enfrentar o resolver problemas. Marla Deibler, psicóloga clínica Explicar el enfado... Mantener el enojo fuera de la situación es la clave para efectivamente disciplinar a un niño, dijo la psicóloga clínica Marla Deibler, quien realiza evaluaciones ordenadas por la Corte sobre niños y familias en el sistema judicial familiar de Nueva Jersey. “Castigas a los niños porque no quieres que lo hagan de nuevo, pero la fuerza física no les muestra lo que sí es correcto hacer, ni los educa sobre la mejor manera de enfrentar o resolver problemas”, dijo. “Es crucial que entiendan por qué están siendo castigados y que el castigo se vea reforzado con emociones positivas”. Jonathan Holliday concuerda en que todo está en el enfoque. Él dice que los azotes que recibió de niño le enseñaron la diferencia entre el bien y el mal y lo hicieron sentir más respeto por sus padres. “Después de que me daban nalgadas, pensaba dos veces antes de hacer algo”, dijo el estudiante universitario, de 21 años. Su madre disciplinó a su hijo y su hija y siempre les explicó lo que habían hecho para provocar su uso del cinturón, dijo. Cuando los azotes terminaban, ella dejaba la habitación un momento y volvía a darles un abrazo y reiterar la lección que quería que aprendieran, explicó. “Lo principal es que nunca nos gritó sin motivo y siempre lo respaldaba con amor”, dijo. “Me daba cuenta de que odiaba hacerlo, pero nunca lo hizo por ira. Lo hizo por amor y por el hecho de que estaba preocupada por nuestras acciones. No lo hizo porque estaba enfadada, y nunca maldijo, y siempre tenía una explicación para ello”. La ‘corrección física’ Las nalgadas con el pretexto de la disciplina son todavía comunes en muchos países de América. Una parte equitativa de las reacciones ante el video de YouTube contenían el sentimiento de que la disciplina física refuerza la noción de las consecuencias de las acciones. “Los padres gastan muchas palabras en los niños. Los niños quieren lo que quieren. Muchas veces, un buen azote en las nalgas comunica las palabras que tienes que comunicar”, dijo Chad Smith, un entrenador personal, cuya madre lo golpeaba con un cinturón cada vez que se salía de la línea. “Dicho esto, hay una diferencia entre disciplina y maltrato. La gente tiende a pensar en el abuso cuando piensan en la corrección manual, pero hay una línea ahí. Con ese video, lo que me afectó fue su edad, y el hecho de que continuó durante tanto tiempo”. A Tara, quien soportó casos prolongados o graves de violencia con el pretexto de la disciplina, el video le quitó el aliento. También la obligó a reflexionar sobre cómo su experiencia con la "corrección física" había alterado el curso de su vida. “Sufro de ansiedad y en realidad nunca me siento segura. Me preocupo mucho por las cosas más triviales, y realmente creo que éste es el resultado de que nunca me sentía segura en mi propia casa”, dijo. “Por suerte, tengo un buen terapeuta y un esposo increíble, que no tiene los mismos antecedentes que yo”. Numerosos estudios se han realizado en los últimos años para apoyar la teoría de que las formas físicas de la disciplina hacen más daño que bien, dijo George Holden, un profesor de Psicología de la Southern Methodist University, quien ha publicado cinco libros sobre la crianza y desarrollo infantil. “La línea entre la disciplina y el abuso es un área gris, y es también un poco fluida debido a que un padre puede comenzar usando lo que se considera que es una disciplina apropiada y razonable. Sin embargo, en el curso de segundos, puede escalar fácilmente con base en la reacción de un niño o en la rabia de los padres”, dijo. “Es fácil cruzar inadvertidamente la línea, dondequiera que esté”. Lastimar a tu hijo también puede dañar la relación padre-hijo al infundir dolor y emociones negativas, dijo. Los niños que son golpeados son más propensos a ser agresivos hacia los demás, porque no conocen otra forma de comportarse.

fuente: http://www.elmanana.com/diario/noticia/Valle%20de%20Texas/Noticias/Disciplina%20o%20castigo%20/1360558

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